04 de Marzo, 2007 | 6:30 PM
Condega, tierra de alfareros
Tania Ortega | La Tertulia

La hemofilia es un defecto genético que se encuentra en el cromosoma X. Las mujeres son portadoras. Sólo los hombres la padecen.

Los hemofílicos no producen un factor de la coagulación de la sangre. Por ello, sangran de manera anormal. El más pequeño golpe puede ser mortal.

Azucena Altamirano ya sabía lo que era la Hemofilia antes de que naciera su hijo Isaías: su hermano murió a los 17 años a causa de esta enfermedad.

Su niño tenía sólo dos semanas de nacido cuando le diagnosticaron Hemofilia. Vivían en San Bartolo, una comunidad rural ubicada en Quilalí, Nueva Segovia.

Con la ayuda de un misionero francés, llegaron a Esquipulas, un poblado cercano a la capital. Fueron recibidos por el Padre Uriel Molina, un sacerdote retirado que los acogió en su casa.

Hace cinco años, el niño sufrió una hemorragia intracraneal. Los médicos lograron salvar su vida pero no su visión. Isaías tiene ocho años y está totalmente ciego.

El y los otros hemofílicos de Nicaragua son atendidos en la Cruz Roja Nicaragüense. Y aunque el tratamiento es gratuito, la institución tiene problemas para adquirir los medicamentos.

El tratamiento de Isaías, por ejemplo, cuesta seis mil dólares a al semana. Demasiado para un niño nacido en el segundo país más pobre de América.

 

Video : Reportaje de televisión