18 de Marzo, 2007 | 6:30 PM
Pequeña biblioteca rodante
Milena García | La Tertulia
La idea de Elizabeth Silz, bibliotecóloga alemana que llegó a Nicaragua en la década de los 80, era crear una biblioteca rodante que llegara a los sitios en donde no había libros.
Con fondos de donantes alemanes compró un ROBUR, auto bus fabricado en la República Democrática Alemana y que en los días de la Revolución, se utilizaba para el transporte público en zonas urbanas. Elizabeth Silz creyó conveniente que el Bibliobus se llamara Bertolt Brecht, en memoria de ese dramaturgo y poeta alemán, uno de los más importantes autores del siglo XX.
El ROBUR anduvo por varias zonas de Nicaragua, llevando y trayendo libros, durante ocho años, hasta que la fundación Nicaragüense Alemana de Cultura, encargada del proyecto, compró un pequeño camión japonés.
Hoy, esta pequeña biblioteca rodante visita escuelas, comunidades rurales, y centros penitenciarios. Cada vez que sale, el Bibliobus lleva 200 libros, escogidos por Coralia López, bibliotecóloga del proyecto.
Ella ya sabe lo que sus usuarios quieren leer: en las escuelas, novelas juveniles y textos de superación; en la cárcel de varones, poesía, ficción y libros de “miedo”; en la cárcel de mujeres, cuentos infantiles y novelas de amor.
Reybil Cuarezma es el conductor del bus. Pero también, es auxiliar bibliotecario. Ama su trabajo porque dice que lo obliga a leer y a aprender.
A él le gusta recomendar El Perfume, la célebre novela del alemán Patrick Suskind. Es la historia de un criminal, un hombre obsesionado con la idea de elaborar un perfume utilizando fragancias de mujeres.
Dice Reybil:
“Cuando les cuento de qué se trata, todo el mundo dice: ¡me lo llevo!”

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