25 de febrero, 2007 | 6:30 PM
El andar de Saravia
Milena García | La Tertulia
Nació en 1922. Comenzó a dibujar desde muy pequeño. En la escuela sus maestros lo castigaban porque no ponía atención en clases. Sólo dibujaba. Sus compañeros compraban sus trabajos. Los dibujos valían 25 centavos. Las acuarelas, un peso.
Con ese dinero pagaba su entrada al cine. Ir al cine era su principal vicio. Le gustaban las películas con Clark Gable, Robert Taylor y Tyrone Power.
Ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes a estudiar Pintura. Pero pronto, sintió curiosidad por aprender a hacer esculturas. En 1946, cuando el pintor Rodrigo Peñalba inició en Nicaragua el proceso de modernización de la plástica nacional, Fernando Saravia se convirtió en su principal colaborador. Juntos realizaron importantes obras como el altar de la Iglesia de Santo Domingo de Managua.
A lo largo de su vida, Fernando Saravia pintó el paisaje nicaragüense y elaboró esculturas y monumentos. Otro de sus aportes al arte nicaragüense fue en el campo de la enseñanza. Sarvia fue maestro de reconocidos pintores y escultores, como Ernesto Cardenal, Róger Pérez de la Rocha y Arnoldo Guillén.
En el 2007, Saravia cumplió 85 años y de vida. En febrero, sus amigos y colaboradores organizaron una exposición retrospectiva en la Galería Códice de Managua.

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